“Y andaré entre vosotros, y yo
seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo”Lev.26-12
En el enredado mundo de la historia humana, la de los judíos es
apenas una fina hebra, pero se prolonga mucho más allá de los estrechos límites
de este pueblo. Aunque jamás ha sido poderoso, se ha visto envuelto una y otra
vez en las corrientes más turbulentas, cargado de aventuras, misterios y
paradojas. A menudo, los judíos han aparecido como un espécimen raro entre las
naciones, lo que ha dado lugar a muchas ideas erróneas. El propósito de estas
tres entradas es trazar una semblanza, lo más clara posible, del desarrollo de
los judíos[1].