viernes, 24 de junio de 2016

Cómo Entender y Resolver Conflictos sin Morir en el Intento

Corren vientos de paz, de inclusión, de respeto a la diversidad y a la diferencia de credos, razas, orientaciones espirituales, familiares, de pareja, políticos y sexuales. Todas y todos opinan, clamamos por nuestros derechos, mas sin embargo, no hay acuerdos sobre el tema, empezando por su definición.¿Realmente qué es un conflicto?, ¿qué significa Ganar/Ganar o no hacemos trato? ¿Qué se entiende por negociar un acuerdo?  ¿Qué significa “toma de posiciones”? ¿Es tranzar una variable de una negociación?, ¿qué son los prejuicios?

“Ojo por ojo y te quedas ciego” Mathama Ghandi


Para el DRAE( 2016) el conflicto se define como combate, lucha, pelea, enfrentamiento, situación desgraciada de difícil solución; para el  Diccionario Esencial de la Lengua Española (Larousse Planeta, 2008) significa combate, lucha, apuro, dificultad. Para la psicología el conflicto puede definirse como la coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo capaces de generar angustia y trastornos emocionales, a la vez que un prejuicio es una opinión, por lo general, de índole negativa sobre algo o alguien, que nos hemos formado de manera anticipada y sin el debido conocimiento; acuerdo es un convenio entre dos o más partes o una resolución predeterminada de una o más personas.

Por otra parte, la palabra negociación ha cobrado tal importancia en los últimos tiempos que la sitúa por encima de otras formas de resolver conflictos, como son el arbitraje, los procesos judiciales o la mediación. Colosi y Berkely (1981) la definen como un proceso que les ofrece a los contrincantes la oportunidad de compartir ideas y contraer compromisos formales tendientes a resolver diferencias. Nieremberg (1981) la define como situaciones en las que cada vez se intercambian ideas en busca de negociar alguna de ellas. Para Ury (“Si, de Acuerdo”, Modelo Harvard, 2007) la negociación es un proceso y una técnica mediante la cual dos o más personas construyen un acuerdo, partiendo del cuestionamiento de que es en realidad lo que la otra persona, o la contraparte, quiere y para que lo quiere. Es preguntarse que  necesidades, deseos, miedos y expectativas les mueven. Si se logra dilucidar estas motivaciones hay grandes posibilidades de satisfacer ambos intereses. Significa salir de las “posiciones” que son guerreristas (Yo Gano –Tu Pierdes) para llegar a un acuerdo  (Ganar-Ganar) donde ambas partes logran sus objetivos, haciendo concesiones pero  delimitando los alcances. Es la única forma de llegar a un acuerdo negociado. Pero esta realidad  no se  resuelve a punta de definiciones. Debemos adentrarnos en las entrañas del comportamiento humano para comprender que es lo que tenemos entre manos y el posible devenir de esta situación.

Según  Deuch & Krauss (1981), puesto que el ser humano es, desde su nacimiento el foco central-terminal de las acciones de los otros, es obvio que para ser descifrada la conducta humana, es necesario que este sea entendida en sus relaciones con los demás, es decir, que las relaciones persona-a-persona se distinguen no solo por los elementos psicológicos de cada uno sino también, por su carácter social. Dicho de otra manera “las relaciones sociales se dan en un ambiente social organizado” (pareja, familia, clan, etnia, raza, parche, comunidad, nación) que ha desarrollado valores, códigos, reglas y mecanismos de interacción aceptadas entre si y no necesariamente por otros.  De allí que fallemos y nos equivoquemos cuando creemos que es posible extrapolar las condiciones pre-determinadas de un grupo social a otro. Por ejemplo, el contexto social Wayu difiere del de los indígenas Guambianos del Cauca; no es lo mismo un aula de clase de la Escuela Única (Colbert) que la de un colegio bilingüe IB o un pre-escolar distrital.

Por ello, para empezar a entender la negociación debemos conocer sus clasificaciones:

1.       Según los involucrados (individuos, grupos, intergrupos)
2.      Según participación de Interesados ( mediadores, árbitros, abogados)
3.       Según asuntos ya sean políticos, comerciales, técnicos, personales, familiares, religiosos, internacionales.
4.      Según Status del negociador. Puede ser Horizontal (con misma jerarquía), Vertical (subordinados directos) o Diagonales (diferentes escaños de la pirámide jerárquica).
5.       Según el Clima Humano (amistosas o problemáticas, abiertas, cerradas, sinceras o manipuladoras)
6.      Según factores, se clasifican en
a.       Libres (transacciones comerciales)
b.      Forzadas ( cuando se encuentra comprometida la libertad)
c.       Morales ( cuando se enfrentan valores y planteamientos éticos)
d.      Afectivas ( cuando se involucran sentimientos), y
e.      Legales cuando son de carácter judicial

En todas ellas los canales y los modos de comunicación serán fundamentales, dependiendo de la cultura imperante en cada núcleo social con el que se esté tratando. Porque de ignorar este factor caemos en los errores clásicos de la búsqueda de la solución de un conflicto:

1.       Tomar posiciones Guerreristas (Yo Gano –Tu Pierdes o Perdemos Ambos)
2.      Imponer nuestras creencias y  valores (Yo soy la Verdad – Tu eres el Error)
3.       Ser duro con la persona y suave  con el problema -Ser débil con la persona y  por consiguiente suave con el problema
4.       Buscar imponer por Decreto Ley programas de enseñanza-aprendizaje como son La Cátedra para la Paz (Ley 1732,Decreto 1038) o el Programa de Educación para la sexualidad y Construcción de Ciudadanía (UNFPA) tan controvertido en el momento.

Como ven, mis apreciados lectores, el tema de resolver conflictos ya más allá de la buena voluntad de los ciudadanos, de las campañas mediáticas o de las imposiciones de ley.

Continuaremos ahondando el desarrollo de este tema en nuestra próxima entrega...

Desarrollado por: Maria Inés Menotti Cordoba, Psicologa Educativa, MA, Coach, Auditor de Calidad y Business Partner de Nabi Consulting

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